Nos ha tocado vivir en una época carente de heroísmo, y no es nada fácil, pues conservamos todas esas ideas obsoletas sobre el amor y la muerte. La noche no es más que un espejismo en el que seguimos siendo los mismos, no importan nuestras buenas y malas artes al respecto.
Yo quería ser quien me sueño cuando escribo, pero sigo estando tan lejos como al principio, lo que en realidad es todavía más lejos, puesto que han pasado los años y sólo soy más vieja. Pero me encanta fantasear sobre lo que no puede ser.
Yo quería ser quien me sueño cuando escribo, pero sigo estando tan lejos como al principio, lo que en realidad es todavía más lejos, puesto que han pasado los años y sólo soy más vieja. Pero me encanta fantasear sobre lo que no puede ser.

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