lunes, 5 de abril de 2010

El poeta dice:

"Dura necesidad madre afrentosa
de la verguenza y vil atrevimiento
oscuridad del claro entendimiento
tal vez en los peligros ingeniosa;
inventora de máquinas famosa,
pensión del generoso nacimiento,
consejera del mal, Argos del viento
y a la mortal naturaleza odiosa;
vil salteador que a los caminos sales,
los peregrinos matas o detienes
y para derribar el honor vales;
sólo una cosa provechosa tienes;
que al hombre que jamás probó los males
es imposible conocer los bienes".
Lope de Vega (Dura necesidad)


Era Argos, según la mitología griega, guardián preciado por Era de cien ojos que todo vigilaban. La diosa le encomendó que custodiara a la ternera que Zeus le había regalado. Bien sabía la dueña que guardaba en realidad a Io, ninfa amante de su marido, como muchas otras.
Zeus como buen caballero, manda a Hermes a rescatar a su náyade y matar a Argos quien, como en todas las historias de romances, acaba muerto tras ser engañado por el servidor con alas. Hacía su trabajo... así es la vida.
La historia dice que Era preservó los cien ojos del gigante en las plumas de los pavos reales concediéndole la inmortalidad en la memoria de los sabios.
Quien tuviera esos ojos, para cien veces cien parpadear en el destino y mirar de nuevo el camino que otras miradas han cruzado.
Necesidad.... abrir los ojos, cerrar el corazón a las nubes y volar -sólo- en sueños.

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