lunes, 26 de abril de 2010

Se levanto todavía entre sueños. En una cama amiga, pero extraña, una habitacion prácticamente vacia, y una casa completamente desierta recibía su día, entre crujidos de madera por el pisar de los rayos que se filtran por la ventana. Iba a ser un día de recuerdos, pensó, un día de andar lento, de ojos muertos a la realidad, de acciones rutinarias y respuestas monosilábicas. De nudos en la garganta, y odio a su persona, por no controlar sus sueños. Ademas había sido un sueño de impotencia, de contemplación e inactividad, de manos atadas y títeres que se hacían pasar por las personas a quien quería proteger siempre. Solo había sido un sueño, pero deseo no haber dormido nunca, o no haber despertado jamás.

No hay comentarios:

Publicar un comentario