domingo, 27 de septiembre de 2009

Un domingo cualquiera

Boca abajo en el sofa. Los pies sobresalen de sus límtes, se rozan se estiran dejando pasar el aire entre los dedos. Cuando está de resaca su piel siempre está suave. Lo piensa mientras la planta de su pie izquierdo se pasea delicadamente por el empeine de su compañero. Le gustaría que alguien hiciera lo mismo en su espalda, pero se conforma con oir como la lluvia cae al otro lado del cristal de su ventana. Otra forma de sentirse arrullada.
Los músculos se tensan para luego relajarse mientras su boca exhala un suspiro. Es una tarde de domingo más: el cuerpo pesado, un libro entre las manos y demasiados pensamientos.

1 comentario:

  1. Pues no pienses, camina hacia el frente, piensa en positivo y déjame, como dice Alejandro, "que al olvido invite yo".

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