miércoles, 18 de mayo de 2011

La carta

"Querido Andrés:
Olvidarte me ha costado la vida..."

le escribe al que fuera su chico, pero entonces el lápiz se para y su  cabeza se lo piensa:

"¿Es ésto cierto?, porque en realidad sigo respirando, por lo que sigo viva. Pero, hombre, es una expresión, una forma de hablar y no algo literal. Aunque la verdad es que cuando no podía olvidarle no tenía vida. Cada día era doloroso, algo insufrible, de ahí que pensara 'o le olvido o muero', y la alternativa era 'olvidarle para seguir viviendo'.
¿Sabes qué te digo?--qué se dice ella misma, claro-- que voy a ser coherente y no puedo decir que le he olvidado cuando estoy aquí escribiendole una carta"

Ella coge el papel en el que había empezado a escribir y lo tira a la papelera sintiendo que la vida le ha costado la cordura o la locura le ha costado la vida, o vete tú a saber qué.

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