lunes, 2 de noviembre de 2009

Existen personas sin raíces en ninguna parte, gente que no tiene definido un punto de partida ni un lugar al que volver. Son perpetuos nómadas. Ulises errantes que no ven luces al final del túnel y cuyas maletas se llenan con el peso de lo que son y lo que quisieron ser. Con desilusiones, quimeras y otras preguntas.
Y en el camino demasiadas sirenas aullando, afilando voces que no hacen sino desorientar un timón ya de por sí demasiado dado a los giros sin norte. Y ellos se aferran a los mapas del tesoro que otros han diseñado para ellos. Y cuando se diluyen entre el salitre y el tiempo, detrás no hay nada en lo que seguir creyendo, sólo el mismo vacío anterior del que provienen, ese del que debieron sacar la fuerza para resurgir hace tiempo, y no condenarse a los talones de otros.

A veces pierdes tu hogar sólo para descubrir que en realidad tu casa debería estar allí donde tú estés y lo demás sólo es un decorado ocasional del escenario en que vivimos.

3 comentarios:

  1. jajaja. Biennnn!!!! que rápido pasa!!!

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  2. Para que veas que si que te leo... lo que pasa es q con las cosas tan bonitas q escribes es una pena estropearlo con un post, que yo soy de ciencias y lo de escribir no va conmigo....
    besitos evi

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