viernes, 24 de septiembre de 2010

El Mundo

"Un hombre del pueblo de Neguá, en la costa de Colombia, pudo subir a lo alto del cielo.
A la vuelta contó. Dijo que había contemplado, desde allá arriba, la vida humana. Y dijo que somos un mar de fueguitos.
--El mundo es eso-- reveló--. Un montón de gente, en mar de fueguitos.
Cada persona brilla con luz propia entre las demás. No hay dos fuegos iguales. Hay fuegos grandes y fuegos chicos y fuegos de todos los colores. Hay gente de fuego sereno que ni se entera del viento, y gente de fuego loco, que llena el aire de chispas. Algunos fuegos, fuegos bobos, no alumbran ni queman; pero otros arden la vida con tantas ganas que no se pueden mirarlos sin parpadear, y quien se acerca, se enciende".

'El libro de los abrazos'
Eduardo Galeano

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