Será la atmósfera de habitación inmóvil, un espacio con vistas condenadas a cadena perpetua, tras rejas negras y oxidadas. Será mi sofá de respaldo roto, las paredes sin cuadros, los libros anclados, el trabajo incansable, las fotografías que atren el polvo. Quizá es la ropa de invierno que llena el armario en este enero que empezó absurdo y sigue temeroso.
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