Decidiste no leer mi advertencia a tiempo y ahora me tomo la justicia por mi mano. Me recreo en las mariposas de mi osadía, en ese sutil roce con o sin permiso, una imagen recurrente. Creo que después de la cordura de haberte tenido brevemente, daría mi alma por vivir en permanente travesura.
No hay comentarios:
Publicar un comentario