martes, 20 de octubre de 2009

Coatlicue

A pesar del miedo, la muerte es algo que siempre me ha parecido fascinante. Me ha hecho plantearme muchas cosas y buscar respuestas a numerosas incognitas. Pero también llevó a fingir muertes de lo más violentas desde que tenía unos 4 años. Una forma como cualquier otra de llamar la atención. Luego llegó el numerito de hacerme el muerto ante la puerta de algún amor adolescente. Pocas veces llegué a impresionar a ninguna chica, aunque la policía pensaba de una forma distinta. Actualmente he madurado y ya sólo utilizo este truco en ocasiones especiales, como en mi cumpleaños o en Navidad.

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